El movimiento es crucial para mantenernos en buena salud, pero no todos los deportes están adaptados a todo el mundo. Cada persona se adapta mejor a un estilo de fitness. Mientras a unos les gusta hacer deporte en grupos para aumentar su energía, otros prefieren hacer deporte solos y desconectar. Por eso los estilos de deporte tan diferentes.

NUESTRO CUERPO Y EL EJERCICIO

La actividad física regular es importante para la salud, la longevidad, y la prevención de enfermedades.

Hay varios tipos de ejercicio que pueden ayudarnos a conseguir objetivos en diferentes partes del cuerpo o que están relacionados con algunos beneficios saludables específicos.

A continuación:

CUATRO TIPOS DIFERENTES DE EJERCICIOS

  • 1

    FUERZA Y RESISTENCIA

    Los ejercicios de fuerza mejoran los músculos y los huesos aumentando la masa muscular y el número de mitocondrias que crean la energía del cuerpo.

  • 2

    FLEXIBILIDAD

    Los ejercicios de flexibilidad aumentan capacidad de movimiento de las articulaciones y músculos para mejorar el movimiento natural del cuerpo, la postura y la respiración.

  • 3

    RESISTENCIA O CARDIO

    Estos ejercicios mejoran la circulación sanguínea, que determina la oxigenación corporal, mejorando la resistencia.

  • 4

    EQUILIBRIO O COORDINACIÓN

    Los ejercicios de equilibrio mejoran la capacidad del cuerpo a mantener el equilibrio y la coordinación durante las actividades diarias.

Dependiendo del tipo de ejercicio que elijas, tu cuerpo pasará por una serie de acontecimientos fisiológicos.

Veámoslo a continuación.

CÓMO LA ACTIVIDAD FÍSICA INFLUYE EN NUESTROS ÓRGANOS Y SISTEMAS

El Cerebro

Se ha demostrado que la actividad física ayuda a tener una buena salud mental y emocional, reduciendo la ansiedad y la depresión, haciendo que nos sintamos mejor y llegando a tener un control del estrés.

La actividad física libera endorfinas, unas sustancias químicas que nos hacen sentir mejor.

También ayuda a mejorar la memoria y reduce el riesgo de enfermedades dementes, como el Alzheimer.

 

Sistema Respiratorio

Con el fin de proporcionar los niveles de oxígeno altos en nuestro cuerpo y quitar el dióxido de carbono, la respiración puede aumentar y ser más profunda.

Una actividad física diaria ayuda al cuerpo a utilizar el oxígeno y a desechar el dióxido de carbono de una forma más eficaz.

Contra más fuertes sean los músculos de los pulmones, más aumentará la capacidad de oxígeno.

Sistema Óseo

Una práctica regular de ejercicio, especialmente durante los primeros 30 años de vida, ayuda a aumentar la densidad ósea.

A partir de los 30 años de edad, los huesos pierden densidad, inevitablemente. Pero haciendo y continuando el ejercicio, especialmente los ejercicios con peso, atrasa y disminuye el proceso de pérdida de densidad ósea.

Los huesos están en constante reestructuración, reabsorbiéndose y reconstruyéndose. Este proceso muestra que nuestro sistema óseo tiene mayor densidad cuando está estresado (por ejemplo, con los ejercicios de pesas), ayudando así a reducir el riesgo de lesiones.

El Corazón

Nuestro corazón late más rápido durante el ejercicio para bombear más sangre, aumentando el volumen de oxígeno en todo el cuerpo. Por lo que un entrenamiento regular refuerza nuestro sistema cardíaco.

El ejercicio más eficiente para reforzar nuestro corazón es el ejercicio más duro que puedas soportar.

Se ha demostrado que una práctica regular de actividad física aumenta el colesterol HDL ("buen colesterol") y hace disminuir la tensión arterial.

De hecho, mantenerse activo reduce las enfermedades cardiovasculares de un 50%.

El Sistema Digestivo

Mientras se hace actividad física, nuestro cuerpo bombea más sangre para alimentar a los músculos.

Este proceso deja de lado otros sistemas de nuestro cuerpo menos prioritarios.

La digestión se produce cuando estás en "reposo". Cuando hacemos actividad física, nuestro cuerpo interrumpe la digestión (como si lo pusiera en modo avión), haciendo que la sangre fluya más hacia las piernas para facilitar el movimiento. Hay gente, que, dependiendo de la intensidad con la que se hace deporte, puede tener dolores o molestias estomacales.

Pero la buena noticia es que hacer una actividad física regular disminuye el estreñimiento.

 

Los músculos

El cuerpo contienen alrededor de 200 pares de músculos.

El movimiento ocurre cuando tus músculos reciben una señal de contracción, permitiéndonos hacer todos los movimientos, desde levantarnos hasta correr una maratón.

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Ejercitando nuestros músculos aumentamos nuestra fuerza. Contra más fuertes estén tus músculos, la masa corporal magra (lo contrario de la masa grasa) aumenta, aumentando nuestro ritmo metabólico y dándole a nuestro cuerpo energía.

 

El Sistema Renal

Los riñones trabajan para regular el agua del cuerpo y los niveles de pH.

Cuando hacemos deporte, los riñones producen menos orina, ya que el efecto antidiurético del ejercicio físico ayuda a evitar deshidratación y perdida de electrolitos.

 

La piel

La piel es el órgano desintoxicante más grande de nuestro cuerpo. Está constantemente protegiéndonos de bacterias potencialmente dañinas de nuestro medio ambiente y proporciona una salida de las toxinas que el cuerpo trata de eliminar.

Una actividad física regular ayuda a mantener este proceso, reduciendo el estrés oxidativo, que es la causa del envejecimiento precoz.

También aumenta la circulación y la oxigenación de las células, manteniendo nuestra piel en buena salud.

 

Así que todos estos beneficios, contribuyen a aumentar la esperanza de vida, a reducir el riesgo de infecciones (reforzando nuestro sistema inmunitario), a mantener sano nuestro índice de masa corporal, a reducir el riesgo de cáncer, a disminuir el riesgo de diabetes y aumentar la sensibilidad a la insulina, a tener una buena salud sexual y a aumentar la calidad del sueño.

Por lo que vamos a ¡darle marcha al cuerpo!

MOVERSE PARA MANTENERSE SANO

Nuestro estilo de vida, el de la vida moderna, siempre tan ocupados, puede crear un estrés en nuestro cuerpo que conduce a enfermedades crónicas, inflamación, problemas digestivos… La tensión causada por el estrés causa problemas en la calidad del sueño, malos hábitos alimentarios y en nuestra salud en general.

Cuando se está en esta situación hay que encontrar la salida para controlar nuestro estrés, manteniendo el equilibrio y evitar molestias, como las tensiones musculares (contracturas por estrés…), malestar digestivo o el abuso de sustancias tóxicas.

Desarrollar una rutina deportiva regular que se adapte a tu estilo de deporte te ayudará a aumentar tu energía, mejorando tu actitud y convirtiéndola en una actividad agradable y duradera.

Si te gusta la competición, los deportes de competición serán los ideales. Por otro lado, si no te gustan las multitudes, no te sentirás a gusto en unas clases grupales.

Pero, ¿cómo podemos determinar qué deporte nos conviene y nos mantendrá motivados en el tiempo? Una de las soluciones es fijarnos nuestros estilos de deporte, mediante un test. Puedes descargártelo a continuación. Son solamente 7 preguntas que se responden muy rápido.

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¿CUÁL es tu estilo de deporte?

Dímelo en un comentario. Yo soy mayoría de C. Cuando entreno me gusta concentrarme y darlo todo. 😉

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