Los lácteos: ¿son buenos o malos para la salud?

Todos conocemos el eslogan de la campaña publicitaria del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente para promocionar la leche y los productos lácteos.

Pero esta campaña sólo está hecha para vendernos leche, yogures y quesos.

¿Los lácteos son buenos o malos para la salud?

En este artículo te voy a explicar la forma en la que los lácteos interactúan con nuestro cuerpo y los problemas que pueden generar.

LOS MALOS CONOCIMIENTOS SON PEORES QUE LA IGNORANCIA

Nos han repetido tantísimas veces la importancia de consumir lácteos a diario que es difícil poner en duda el tema. A pesar de esto, como te voy a explicar a continuación, los lácteos están lejos de formar parte de los alimentos benéficos para nuestra salud.

5 ASPECTOS QUE DEBES CONOCER:

 

  • 1

    El ser humano es el único ser vivo que continúa bebiendo leche a la edad adulta, y que además es de otra especie.

  • 2

    El lobby de los lácteos es el más poderoso lobby agrícola en España.

  • 3

    Las recomendaciones oficiales como "3 lácteos al día" están escritas por personas relacionadas con la industria láctea.

  • 4

    Pasados los 3-4 años nuestro cuerpo deja de estar capacitado para digerir la lactosa.

  • 5

    Las poblaciones que no consumen o que consumen pocos lácteos, como en África y en Asia, tienen menos osteoporosis.

La leche está hecha para los bebés, ya que es su único alimento durante un tiempo: La leche maternal contiene 7 factores de crecimiento para el bebé, el cuál engorda de 5 kilos el primer año y construye su sistema nervioso central y periférico. Al año, habla, reconoce a toda su familia y es hábil. En cambio, la leche de vaca contiene 3 factores de crecimiento. Al año, el ternero pesa 150 kg. Estos 3 factores de crecimiento están destinados únicamente a la construcción de su piel, de sus músculos y de su esqueleto. Pero su cerebro no cambia, es el mismo que a su nacimiento. Y es esta leche ” la mejor para el hombre “ según todo el mundo.

No hay ninguna prueba científica que respalde que la leche animal sea la mejor fuente de calcio. La asimilación del calcio que proviene de los lácteos (animal) por nuestro organismo, alcanza solamente un 30-35%. En cambio, la asimilación del calcio vegetal puede llegar a ser el DOBLE por nuestro organismo. Pudiendo llegar a alcanzar el 70% de asimilación para los vegetales frescos y de temporada o cocinados al vapor.

¿POR QUÉ LOS LÁCTEOS SON PELIGROSOS Y NO NOS APORTAN CALCIO?

El problema de los lácteos es que contienen demasiado fósforo. Y éste está presente también en los huevos, las carnes o los pescados. Como consecuencia: consumimos 4 veces más de fósforo de lo necesario.

LA RELACIÓN ENTRE EL CALCIO Y EL FÓSFORO

Los diferentes minerales de nuestro cuerpo (fósforo, calcio, magnesio, potasio…) deben mantenerse en las buenas proporciones. Sin este equilibrio, nuestros huesos, dientes, el sistema nervioso o nuestros músculos causarán problemas.

Nuestro organismo está suficientemente bien concebido para autoregularse, ya que tenemos muchos mecanismos para regular y conservar este equilibrio.

Para regular el calcio, por ejemplo, hay la glándula tiroides y las paratiroides:

  • La glándula tiroides segrega una hormona, la calcitonina, que permite de absorber el calcio presente en la sangre para llevarlo a los huesos.
  • Las glándulas paratiroides segregan ellas una hormona, la PTH, que permite de recuperar el calcio de los huesos para enviarlo a la sangre.

¿QUÉ OCURRE EN CUANTO COMEMOS LÁCTEOS?

Nuestro nivel de fósforo en la sangre aumenta enormemente. Nuestro organismo actúa segregando la hormona PTH para recuperar el calcio de nuestros huesos y llevarlos a la sangre.

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Este sistema permite reequilibrar los minerales del organismo. Pero el problema que hay es que el calcio es recuperado de los huesos, provocando una descalcificación ósea volviéndolos más frágiles.

Los lácteos que contienen más fósforo son los de la leche de vaca y son los más nocivos.

La leche de cabra y de oveja están mejor adaptadas y contienen menos proteínas complejas.

Hay que saber también que la mayoría de lácteos que consumimos son pasteurizados o UHT (esterilizados a alta temperatura). Estos procesos conllevan una pérdida importante de minerales, volviéndolos aún más tóxicos que los productos de leche cruda.

¿CÓMO TENER UN BUEN APORTE DE CALCIO SIN LÁCTEOS?

El miedo más común relativo al cese de consumo de productos lácteos es el miedo a una carencia de calcio. Es una reacción normal, nadie tiene ganas de tener los huesos frágiles.

Sin embargo hay muchas más fuentes de calcio y de mejor calidad que los lácteos.

A continuación, los alimentos que contienen más calcio:

  • Las frutas: naranjas, higos, ciruelas...
  • Los frutos secos: almendras, nueces, pistachos...
  • Las verduras: cebolla, brócolis, algas, espinacas, coles...

Atención, las aguas mineralizadas no son una buena fuente de  minerales. A día de hoy no hay ninguna prueba científica que afirme que los minerales de las bebidas sean asimilados correctamente por nuestro cuerpo. Son minerales inorgánicos, que el cuerpo no asimila. Para absorber de forma optimal los minerales, tenemos que pasar por el reino animal o vegetal.

NO PUEDO DEJAR DE COMER QUESOS NI DE BEBER LECHE, ¿CÓMO HAGO?

Considera primero los lácteos como “alimentos de placer” y no como alimentos saludables.

En mi caso, no consumimos leche, pero sí que comemos quesos de vez en cuando.

Debes saber que contra menos lácteos consumirás, menos ganas tendrás de comer. Reduce las cantidades y deja que tu cuerpo reaccione.

Para los adictos al queso ... (yo soy una de ellas 😉 )

Elige los quesos de leche cruda, de preferencia de cabra u oveja, ya que su composición proteínas/fósforo es la mejor adaptada para el ser humano; y de la mejor calidad posible, artesanos o ecológicos.


Para los adictos al bol de leche

Evita al máximo las leches UHT. Intenta conseguir leche cruda de buena calidad artesana, que será menos nociva.

Otra alternativa son las leches vegetales, como la leche de almendras, de coco, de castañas... Las encontrarás en las tiendas de comida orgánica o en la sección de productos ecológicos del supermercado. La única precaución es que debes mirar la etiqueta y verificar que no hayan azúcares añadidos.

Y la mejor alternativa es hacérselas tu mismo. A nivel calidad-precio sale más rentable hacerte tu mismo las bebidas vegetales. Tienes aquí un ejemplo de bebida de almendras hecha por mí, con los ingredientes y los pasos a seguir. 


¿Los lácteos siguen siendo tus amigos?

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